Al asalto del Bernabeu

messiCómo era previsible, la jornada de Liga no ha deparado cambios en cuanto a los candidatos al título se refiere. Ninguno de los tres aspirantes flojea en lo alto de la tabla, pero tanto Atlético cómo Real Madrid han denotado cierta fatiga en sus respectivos encuentros, fatiga que a punto estuvo de costarles algún punto trascendental para el devenir del campeonato. Los de Ancelotti saltaron a La Rosaleda sabedores de su superioridad, confiados de que con el tiempo el partido caería de su lado por la misma circunstancia de siempre, la pegada que ofrecen los blancos semana tras semana. Lo extraño es que por una vez la delantera merengue no estuvo acertada de cara a puerta, lo cual supuso para el Málaga la posibilidad de rondar la portería de Diego López con la amenaza latente del empate. Al final los puntos volaron hacia la capital, pero la sensación que dejaron los hombres de Ancelotti es la de que si su rival del sábado hubiera dispuesto de más recursos atacantes, quizás la diferencia de puntos entre el Real Madrid y sus perseguidores sería ahora mismo irrisoria.
Por su parte el Atlético de Simeone sigue en sus trece, sufriendo y sumando. Una vez más, los rojiblancos rozaron el tropiezo, pero al igual que el corredor de fondo que exhausto sigue dando zancadas por pundonor a pocos metros de la meta, los colchoneros suman una jornada más situados entre Barça y Madrid, esperando que la batalla que dirimirán el próximo domingo ambos conjuntos, pueda cambiarle la etiqueta de perseguidor a perseguido.
La tercera pieza de esta Liga de tres ha vuelto a dar la de cal. Los de Gerardo Martino, al igual que el pasado miércoles en Champions han dejado un muy buen sabor de boca ante Osasuna. Otra goleada clara y rotunda que a mi modo de ver recuerda en demasía al Barça bipolar de la última campaña de Guardiola cómo técnico, imparable y arrollador en partidos de poca exigencia, pero fallón e irregular en los momento clave de la temporada. La próxima parada debe dilucidar si el tren azulgrana continua su trayectoria hasta la última estación, o si los errores cometidos hasta ahora provocan un descarrilamiento que nos aparte de la lucha por el título antes de tiempo. La primera final de la temporada es frente al Real Madrid, pero no en la final de copa cómo muchos imaginábamos hace poco más de un mes, sino en Liga, donde el Barça tendrá la obligación de vencer si quiere tener la oportunidad de revalidar un título, que se ha puesto cuesta arriba a causa de los errores no forzados.

Optimismo y pesimismo

clasico
Cómo dije hace unas semanas, vencer en el Bernabeu no te da la Liga, pero perder te la quita. La situación que afronta el Barça el próximo domingo es desagradable y desagradecida. Desagradable por que no es plato de buen gusto visitar el estadio del eterno rival, sabedor de que una derrota te aparta de la lucha por el título, y desagradecida porque la gesta que supone sobreponerse a ello y conseguir vencer en todo un Bernabeu con estas circunstancias, te sigue dejando a merced de un hipotético pinchazo de los blancos.

El clásico del próximo domingo podemos enfocarlo con distintas perspectivas. Podemos verlo desde la esperanza y el optimismo, ya que en los último diez enfrentamientos en tierras madrileñas en todas las competiciones, el Barça ostenta un bagaje más que esperanzador de cinco victorias, tres empates y dos únicas derrotas. Además, a pesar de mostrarse irregular en las últimas semanas, los hombres de Martino han demostrado ante todo un Manchester City que con sus piezas afinadas y engrasadas cualquier rival puede morder el polvo.

Pero también podemos verlo desde una perspectiva negativa, la que nos ha aflorado tras los varapalos de Anoeta y Zorrilla. La que nos cuenta que este Barça tan solo ha cosechado cinco puntos de los últimos quince disputados lejos del Camp Nou, y que el Santiago Bernabeu y las circunstancias que rodean el encuentro no parecen ni el lugar ni el momento factible para que la situación de un giro radical.

La reflexión

Pase lo que pase el próximo domingo, la sensación de que todo esto se podía haber evitado seguirá en la mente de muchos culés. Si se gana, porqué de no haber realizado los simulacros de partido que el equipo se ha marcado últimamente, la Liga podía estar ya en la saca, y si se pierde pues por qué en poco más de tres semanas el equipo habrá mandado al traste el trabajo de muchos meses. Sea cual sea el resultado la conclusión será la misma: “Por nuestra mala cabeza”.

 

3 pensamientos sobre “Al asalto del Bernabeu”

  1. Poco más que añadir; solo cabe esperar al domingo para ver la versión que nos ofrecerá el Barça, aunque en los partidos contra rivales importantes esta temporada siempre ha dado la cara.

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