Análisis Torneo VI Naciones

Foto: Abc.es

La edición 121 del torneo VI naciones de rugby dio comienzo ayer noche en el Millennium Stadium de Cardiff, con el duelo entre las organizadoras del mundial que se celebrará el próximo mes de septiembre, Gales e Inglaterra.
Y, precisamente por la cercanía en el tiempo del mundial, este VI naciones se presenta más como un banco de pruebas de cara a la cita con las potencias del hemisferio sur que no como el mayor evento del rugby en el hemisferio norte.
Durante ocho semanas, las seis potencias del rugby europeo afinarán su puesta a punto para el mundial pero sin perder de vista que una mala actuación en uno de los eventos deportivos de mayor tradición puede tener consecuencias incluso antes de llegar al mundial; veamos cómo se presenta el torneo para los seis contendientes

Inglaterra. El quince de la rosa llega a esta edición tras una sequía de tres años que ha sido más o menos tolerada con el argumento del relevo generacional llevado a cabo de cara a su mundial, pero el tiempo de pruebas se ha acabado para Inglaterra. Su entrenador, Stuart Lancaster ha liderado este relevo que ha tenido sus altos y bajos, aunque los Test Matches de finales del año pasado dejaron buen sabor de boca ya que fueron capaces de superar a Australia y cayeron por tres puntos ante Nueva Zelanda y Suráfrica. De cara al VI naciones su mayor problema serán las bajas de varios de sus puntales, como Owen Farrell o Manu Tuilagi, y, de hecho, estos problemas se hicieron patentes en el debut de ayer ante Gales donde los ingleses fueron a remolque durante buena parte del choque siendo dos de los jóvenes de la nueva generación, Anthony Watson y Jonathan Joseph, los autores de los ensayos. Superado este escollo el duelo clave para los ingleses será la visita a Irlanda en la tercera jornada.

Irlanda. La actual campeona del torneo parte como favorita a reeditar su corona por sus evidentes méritos deportivos y además por un calendario que le ha deparado los dos duelos, a priori, más complicados (Inglaterra y Francia) en su feudo del Aviva Stadium. El mayor problema para los irlandeses es, sin lugar a dudas, la retirada del que para muchos ha sido el mejor jugador que haya vestido la camiseta del quince del trébol: Brian O’Driscoll. El legendario centro no será parte su selección por primera vez en quince años y habrá que ver cómo puede afectar su ausencia y quien da un paso al frente para asumir parte al menos de su liderazgo. En Irlanda esperan que sea Jonathan Sexton quien se haga con ese papel, pero de todos modos, el combinado irlandés se ha mostrado como un equipo rocoso y solvente como prueban sus victorias en los últimos meses sobre Australia y Suráfrica y no sería una sorpresa que repitiera su victoria del curso anterior.

Francia. El quince del gallo no sale vencedor del VI naciones desde 2010 y pese a su buen mundial en 2011 el relevo generacional que se ha llevado a cabo en Francia de la mano del seleccionador Philippe Saint-André no está teniendo los resultados esperados y están surgiendo cada vez más dudas respecto al equipo y su figura. Francia no acaba de recuperar el rugby champagne que le caracteriza pero tampoco acaba de decantarse por un estilo físico a imagen de las selecciones del sur y esta indefinición no permite a Francia volver al lugar que no hace mucho tuvo en la élite del rugby mundial. Francia centra sus esperanzas en jóvenes como el explosivo Teddy Thomas, pero no hay muchos motivos para el optimismo en Francia y según salga del VI naciones puede que Saint-André no llegue ni al mundial.

Gales. El quince del dragón se alzó con el título los años 2012 y 2013 y está viviendo uno de los mejores ciclos de su historia de la mano de su entrenador, el neo zelandés Warren Gatland y jugadores como su capitán Sam Warburton, Leigh Halfpenny o George North (todos por debajo de los 26 años) aseguran que Gales seguirá siendo competitiva durante unos cuantos años más. Lamentablemente para ellos, la victoria que ayer dejaron escapar contra los ingleses en la recta final les deja con muy pocas opciones de optar a un nuevo título y, de cara al futuro, la mala suerte que tuvieron en el sorteo de grupos para el mundial 2015 del que será coorganizadora (comparten grupo con Australia, Inglaterra y Fiji) dejan a Gales en una situación complicada en la que habrá que ver cual es su respuesta.

Escocia. Sí Gales está viviendo uno de los mejores ciclos de su historia, el quince del cardo está pasando por uno de los peores. Escocia no gana el torneo desde que se llamaba V naciones y, especialmente en los últimos años, sus actuaciones la acercan más a Italia que a Gales con lo que pocas razones hay para el optimismo entre los fans escoceses más allá de ver la progresión de alguna de sus esperanzas para el futuro como Stuart Hogg o Richie Gray.

Italia. Desde su entrada en el torneo en el año 2000, Italia ha conseguido 11 victorias y 10 cucharas de madera; dicho esto poco se puede añadir respecto a las prestaciones del voluntarioso combinado italiano que, 15 años después de su inclusión en el torneo, sigue dando la razón a los que consideraban que no estaba a la altura de la competición y, pese a contar con varios nacionalizados como el argentino Sergio Parisse, no acaba de llegar al nivel que requiere un evento histórico como el VI naciones.

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