Argentina no es el Barça

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Ha vuelto a ocurrir. La selección argentina liderada por Leo Messi, ha vuelto a quedarse a las puertas de sumar un título importante con el que romper la nefasta racha de resultados de esta última década. Hace aproximadamente un año, la “albiceleste” estuvo muy cerca de sumar un nuevo mundial a su palmarés, pero un gol de Mario Götze en el tiempo extra hizo añicos las aspiraciones de la selección sudamericana. Con el recuerdo presente del trágico desenlace mundialista, los argentinos han vuelto a saborear el amargo sabor de la derrota, cayendo ante la anfitriona Chile en la finalísima de la Copa América. Los hombres de Gerardo Martino alcanzaron dicha final combinando sufrimiento y holgura, dejando en el camino a Colombia en la tanda de penaltis y goleando a Paraguay en un encuentro mucho más desigual. Pero la sensación que ha quedado en la mayor parte de los partidos disputados por los argentinos, ha sido una latente falta de apoyo sobre Leo Messi. A diferencia de lo que le ocurre en Barcelona, el crack argentino ha estado un tanto desarropado por sus compañeros, un factor que añadido a los duros marcajes que ha sufrido el de Rosario ha terminado por secar la mayor parte del fútbol que atesora en sus botas.
Una vez más, Messi no ha conseguido el objetivo de llevar a su país a la gloria. Aquellos que durante años han criticado su inferior rendimiento con la selección respecto a los numerosos recitales que acumula en Can Barça volverán a salir de la madriguera, sin tener en cuenta que la Argentina que ha rozado el triunfo en Santiago está ahora mismo a años luz del FC Barcelona. Cierto es que por nombres la “albiceleste” dispone de un gran once. Juntar en un mismo bando a jugadores de la talla de Agüero, Messi, Di Maria, Pastore o Mascherano es garantía de éxito, pero con unas fuertes carencias defensivas y un deficiente sistema de juego, la comodidad de la que goza Leo en su club dista enormemente de la que dispone con su combinado nacional.

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Vestido de azulgrana, “la pulga” vive rodeado de todas los factores necesarios para brillar en todo su esplendor. Acompañado por dos atacantes autosuficientes como son Neymar y Suárez se siente liberado de una presión que sí recibe con Argentina. Con un eje del centro del campo con hombres como Iniesta, Rakitic o Busquets, Leo se siente respaldado con trabajo y calidad, mientras que Biglia y Mascherano pueden impedir la creación del juego rival pero jamás dotar a la subcampeona del mundo de una salida de balón limpia y precisa. Sin llegar a valorar la actuación de una linea defensiva que ha sido sin duda un agujero negro para los de Martino, parece claro que aquel que ose dudar de la calidad de Leo ante los pocos éxitos logrados con su selección, debe echar mano de la racionalidad y observar con detenimiento de que dispone el crack argentino en Can Barça y de que carece cuando se enfunda la camiseta de su selección.
Una vez finalizada la Copa América podemos descansar aliviados. Neymar, Messi, Mascherano, Alves y Bravo están ya de vacaciones sanos y salvos. Para los que deseaban que Argentina lograra el triunfo en Santiago, entre los que me incluyo, propongo una pequeña reflexión, y es que quizás pensándolo egoístamente, lo mejor que podía ocurrir para los intereses azulgranas era una derrota de los de Martino a manos de los anfitriones chilenos. La temporada pasada revivimos la mejor versión de Leo Messi tras una decepción mayúscula como la sufrida por él en la final del mundial, de manera que un nuevo tropiezo en medio de tanto triunfo, puede evitar que nadie caiga en la famosa autocomplancencia que tanto daño ha hecho a este equipo en distintas fases de la historia. Leo volverá a Barcelona con el sabor agridulce del desenlace de esta Copa América, y francamente si un batacazo con su selección puede reportarnos un año más de lo que ya hemos visto esta campaña, pues bienvenido sea.

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Argentina ha caído por penaltis en la final, por lo tanto el papel realizado en este torneo es muy digno, pero más allá del resultado final de la competición, lo que resulta evidente una vez más es que Leo Messi es plenamente consciente de que si está considerado como el mejor jugador del mundo y probablemente de la historia, es debido en buena parte a la colaboración de un grupo de jugadores de calidad contrastada que asumen su rol dentro de un grupo, que actúan como magníficos complementos de un eje que gira alrededor de Leo, de una serie de piezas que realizan su tarea a la perfección para que un delicado engranaje pueda funcionar con la finura deseada.
Leo, como todo buen argentino, espera con ansia todos y cada uno de los compromisos que debe afrontar con su selección, y a pesar de que disfruta como un niño defendiendo el escudo de su país, es entonces cuando de verdad valora a sus compañeros en Can Barça, cuando se da cuenta de lo que disfruta jugando al fútbol en Barcelona, cuando es consciente de que él es mejor cuando está rodeado de los mejores, justo entonces se da cuenta de que Argentina no es el Barça.

Un pensamiento sobre “Argentina no es el Barça”

  1. Dicen que no se es consciente de lo que uno tiene hasta que ya no lo tiene; es posible que Leo Messi tenga una sensación similar cuando juega con su selección nacional. Esperemos, como bien dices, que esta derrota se traduzca en un gran añode Leo Messi y del Barça y podamos celebrar títulos de la mano del mejor jugador que hemos visto y del que, posiblemente, no seamos conscientes de lo que realmente tenemos.

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