Cuartos sin campanadas

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Los cuartos de final de Champions League son historia. Los conjuntos que han logrado el pasaporte para las “semis” de dicha competición, son los que a priori tenían más números para estar en el bombo de los cuatro mejores equipos del continente, con el permiso de Atlético y PSG que por rendimiento y presupuesto también merecían encontrarse entre los agraciados. Dejando de lado las eliminatorias entre Bayern-Oporto y Juventus-Mónaco, FC Barcelona y Real Madrid nos han mostrado dos maneras muy distintas de triunfar en sus respectivos compromisos. Si bien los azulgranas volvieron a deleitarnos con una nueva exhibición de juego ofensivo ante el campeón francés, los pupilos de Ancelotti han logrado dejar en la cuneta al Atlético a base de fe y poco más. Simeone no estuvo a la altura con su planteamiento, pero el oficio y la entrega de sus jugadores lo llevaron a rozar una prórroga en la que pudo ocurrir cualquier cosa.
La expulsión de Arda fue una losa demasiado pesada para el equipo de “El Cholo”, que vio como la primera derrota colchonera en ocho enfrentamientos ante el eterno rival se traducía en una eliminación sobre la bocina, algo doloroso si tenemos en cuenta que los resultados positivos cosechados en los derbis que se han producido esta campaña, no le han servido para estar en la lucha por la liga ni para alcanzar la final de copa.
La imagen de Barça y Real Madrid ha sido muy distinta, pero a pesar de ello su recompensa es la misma, y esta no es otra que encontrarse a tan solo tres encuentros de poder levantar “la orejona”. Enfrente dos rivales de diversa índole, un Bayern capaz de lo mejor y de lo peor, y una Juventus que se ha encontrado con un camino muy asequible para alcanzar esta ronda decisiva de la competición más importante del año.

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El Real Madrid plagado de bajas que hemos visto ante el Atlético hubiera sucumbido ante Bayern y Barça con toda seguridad, no obstante sigue vivo en un torneo donde el virtuosismo y el buen fútbol no aseguran ningún tipo de éxito, por lo tanto el juego directo de los italianos y la intermitencia de los blancos pueden resultar igual de dañinos que una jugada hilvanada durante 20 o 30 pases, o al menos es lo que quedó claro la temporada pasada ante la debacle sufrida por los de Pep Guardiola a manos de un Madrid mucho más pegador.
La buena noticia es que el Barça de Luis Enrique ya ha superado al de Gerardo Martino, con el argentino en el banquillo los azulgranas no fueron capaces de alcanzar las semifinales de Champions tras seis años presentes en ellas. Bajo las órdenes del asturiano este equipo ha vuelto a lo más alto por la puerta grande, con un juego vistoso y eficaz a partes iguales. La mala es que entre los tres posible rivales hay un Bayern que conoce la filosofía culé como si de un hermano se tratara, y un Real Madrid que siempre infunde mucho más respeto más allá de las fronteras españolas, dos rivales que no tienen por qué ser sinónimo de eliminación, pero que sí ofrecen motivos suficientes para desear que el bombo de semis nos depare un Barça-Juve, algo que provocaría que en Munich y en la capital española Guardiola y Ancelotti se batieran en duelo por una plaza en Berlín.

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A juzgar por la imagen dada por el conjunto barcelonista ante Manchester City y PSG podríamos afirmar que este equipo afronta los partidos decisivos de la temporada en su mejor momento, no obstante vistos los encuentros ante Celta, Sevilla y Valencia, la rotundidad deja paso a un cierta sensación de duda acerca de si este Barça podrá mostrar su mejor cara en los 180 minutos que lo separan de sumar su quinta Champions.
Por el momento la tendencia perfeccionista en competición europea y la menos vistosa en liga están dando buenos resultados, a cada partido que pasa restamos una final, ya son menos de diez las que restan para poder cantar un triple alirón que igualaría la mejor temporada de la historia del club. Por supuesto que todavía falta un mundo para ello, pero no creer en dicha posibilidad encontrándonos tan cerca resultaría un acto cruel a la par que cenizo.
Si me hubieran dado a escoger, hubiera deseado que como cada 31 de diciembre los cuartos hubieran venido acompañados de campanadas, concretamente de unas eliminaciones de Bayern, Juventus y Real Madrid que allanaran el camino culé hacia una nueva Champions League. No ha podido ser, no obstante la presencia de estos tres grandes equipos otorga más mérito a un hipotético triunfo azulgrana, y es que al fin y al cabo para ser campeón de Europa tienes que superar cualquier obstáculo que el bombo (o la tenebrosa mano de Figo o Butragueño) te ponga en el camino.

Un pensamiento sobre “Cuartos sin campanadas”

  1. Como bien apuntas, llegados a este punto no importan los antecedentes, pero puestos a elegir prefiero llegar como lo ha hecho el Barça.

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