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De Morientes a Morata

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La posibilidad de que Real Madrid y FC Barcelona pudieran encontrarse en un final de la máxima competición europea, ha sido motivo de conversación en oficinas, bares y tertulias de sobremesa durante las últimas semanas. El Barça puso todo de su parte para que fuera así, sin importarle que una posible derrota en una final de Champions ante el eterno rival, pudiera convertir una temporada exitosa en una verdadera pesadilla. El conjunto blanco por su parte también lo intentó por todas las vías, pero la desventaja del partido de ida y el oficio la Juve dieron al traste con una final soñada por todos menos por los seguidores más temerosos de ambos clubes, quienes no hubieran podido soportar un batacazo tal como como el que hubiera supuesto salir derrotados de una cita tan trascendental.
El Barça está en Berlín. El trabajo bien hecho tuvo su fruto. Pero a pesar de que el rival que tendrá enfrente no provocará la misma motivación en los hombres de Luis Enrique que si se hubiera tratado del Real Madrid, la dificultad para poder levantar la quinta “orejona” será la misma o quizás aun mayor.
En el Santiago Bernabéu todo se puso de cara para que “el partido del siglo” pudiera tener lugar semanas más tarde. El penalti señalado sobre James pareció más que dudoso teniendo en cuenta la magnitud del encuentro donde se pitó y el resultado ajustado en el duelo de ida. Pero ni por esas logró el Real Madrid doblegar a un campeón italiano al que se le había colgado injustamente la etiqueta de equipo excesivamente veterano, una veteranía que combinada con un excelente oficio dejó de ser un lastre para convertirse en un pasaporte para la final de Berlín.

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Y para que eso pudiera suceder tuvo que aflorar en cierto jugador “bianconero” un sentimiento tan conocido como temido por los aficionados del Real Madrid. La sed de venganza que destilan los ex jugadores madridistas después de ser repudiados por Florentino Pérez acaba convirtiéndose en un auténtico problema para el club madridista. Si en el año 2004 fue Fernando Morientes el encargado de dejar en la cuneta a su ex equipo con un auténtico recital goleador en el Estadio Luis II de Mónaco, en esta ocasión también un ex madridista se ha encargado de forzar la eliminación de los blancos y de dilapidar de esta manera, toda posibilidad de disfrutar de un Barça -Madrid en una final de Champions.
Morata no solo fue el autor del primer tanto italiano en el encuentro de ida, en todo un Santiago Bernabéu lleno hasta la bandera no se dejó amilanar por su juventud y por su reciente pasado blanco, se dejó el alma en el que fue su estadio y ajustició a todo un Real Madrid en la única ocasión que tuvo para hacerlo.
Con la eliminación europea el conjunto madridista cavó su tumba y la de sus seguidores, unos aficionados que abandonaban cabizbajos el coliseo blanco ante la llegada de tres inminentes semanas donde el eterno rival puede volver a coronarse con un triplete antológico.
El equipo de Ancelotti necesitará que se produzcan dos verdaderos milagros para que el doblete azulgrana de Liga y Copa no sea una realidad en breve, y deberá encomendarse a su verdugo para que este impida que el FC Barcelona pueda igualar la mejor temporada de la historia del club.

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¿Qué más se puede pedir? se preguntará cualquier aficionado culé. Con el Real Madrid prácticamente fuera de la lucha por los títulos, el aficionado barcelonista disfrutara de varias finales donde su equipo es claro favorito para ir sumando trofeos. No obstante, y sin querer amilanar ni un ápice la euforia que reina en Can Barça, debemos aprender de lo que ha sucedido en ambas semifinales de Champions League. La eliminatoria más pareja a priori era la que enfrentaba a alemanes y catalanes, mientras que la que tenía un claro favorito era la segunda en cuestión entre italianos y madridistas. En contra de todos los pronósticos la Juve dejó en la cuneta al actual campeón, y el Barça de Luis Enrique pasó por encima de un Bayern que tan solo estuvo en la eliminatoria 75 minutos.
Hemos visto de que es capaz la Juventus, no cometamos el mismo error que comete año tras año la mayor parte de la masa social merengue, subestimando rivales a diestro y siniestro y tragándose posteriormente sus palabras y su prepotencia.
No hagamos como el Real Madrid, precisamente el hecho de no seguir sus pasos es lo que nos ha
convertido en el ejemplo que es a día de hoy este Barça, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo, pues a pesar de que el oso “italiano” pueda parecer algo mayor hemos podido comprobar que es perfectamente capaz de defenderse y de atacar como si de uno joven se tratara,…y si no me creen pregunten en Madrid.

Un pensamiento sobre “De Morientes a Morata”

  1. El mal momento del Real Madrid ha acabado por convertirse en una temporada en blanco tras dos empates en su propio estadio; como bien dices el Barça no debería cometer el error de subestimar a la Juve, pero resulta evidente que el conjunto azulgrana debe afrontar esta final como favorito.

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