El “cojo” del pelo rojo

mathieu
Lo que son las cosas, este artículo bien se hubiera podido llamar “Domingo de resurrección blanca”, ya que el Real Madrid de Carlo Ancelotti apunto estuvo de sacar un pie de su supuesta tumba para volver a proyectar su aliento sobre el cogote culé. Los blancos abusaron indecentemente de un rival que flirtea peligrosamente con un descenso más que solicitado esta temporada, Cristiano Ronaldo aprovechó la ocasión para dejarnos bien claro que Oier no era portero para el Barça y como no, para cansarnos de nuevo con una repetitiva celebración que ayer tuvimos que soportar hasta en cinco ocasiones.
Si el Barça no hubiera sacado los tres puntos de Balaidos probablemente estaríamos asistiendo a una nueva entrega del serial “acoso y derribo”, la punzante arma de desestabilización merengue llevada a cabo habitualmente desde periódicos, radios y cadenas de televisión nacionales. Y es que es bien cierto que si los hombres de Luis Enrique no llegan a lograr la victoria en Vigo, la sensación que hubiera quedado en el ambiente es la de la inseguridad, la que vive una gacela cuando a pesar de saberse veloz e inalcanzable siente como algo con una garras afiladas la persigue por una llanura desértica.
El triunfo por 0 a 1 ante el Celta podría catalogarse de vital para el devenir de esta Liga y de la temporada, el gol de Jeremy Mathieu ha podido resultar esencial en la confianza de un equipo que fue viviendo con el paso de los minutos como el tropiezo en Galicia dejaba de ser algo poco probable para convertirse en un verdadero problema.
En primer lugar el Barça se ha quitado de encima el último virus FIFA de esta temporada, dejando atrás quince días en los que sus jugadores han viajado por el mundo alejados de sus responsabilidades como parte importante de este equipo, y en el que algunos como Jordi Alba han vuelto renqueantes.

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Además de restar una jornada en el camino hacia el título, el conjunto barcelonista también deja atrás un escenario incomodo donde, teniendo en cuenta los antecedentes de esta temporada, bien podría haberse dejado puntos. El Celta, con quien ya se tropezara en la primera vuelta, navega en zona de nadie, al igual que Getafe o Real Sociedad, equipos que desde la relajación que otorga la mitad de la tabla le han complicado y mucho la vida al Barça en lo que llevamos de campaña.
Por si fuera poco, el gol de Mathieu permite empezar con buen pie un auténtico “Tourmalet” que obligará a los de Luis Enrique a medir fuerzas con Sevilla, Valencia y PSG, este último por partida doble, en menos de un mes, algo que se afronta con una mejor sintonía después de que el sufrimiento ante los gallegos sirviera para poder volver a Barcelona con una indescriptible sensación de alivio.
Y es que tuvo que ser el defensa galo el que propiciara una vuelta a la competición sin sobresaltos, ante el Celta tanto Piqué como el ex del Valencia resultaron esenciales en la cosecha de un triunfo agónico que puede valer su peso en oro. De hecho puedo imaginar sin demasiado esfuerzo como a través del televisor, todas las partes interesadas en un tropiezo azulgranas frotaban sus manos ante una puesta en escena poco lúcida de un Barça espeso y poco incisivo. Mathieu salió al rescate del equipo con un “testarazo” inapelable que dejó en segundo plano el mal partido de Neymar, Suarez y Messi y la poca frescura de Iniesta y Rafinha.
Mientras Andoni Zubizarreta comprobaba desde su sofá y con los ojos inyectados en sangre como por una vez su apuesta resultaba decisiva por y para el bien del club, las jugadas a balón parado y el juego aéreo de un jugador discutido hasta la fecha han resultado vitales en la suma de los últimos seis puntos.

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De Mathieu se han dicho muchas cosas pero ninguna buena, desde que su precio fue abusivo debido a su edad hasta que su nivel no es el requerido para un jugador del FC Barcelona, incluso circula por las redes alguna imagen en la que se le puede ver comprando tabaco en una máquina de bar, pero a la hora de la verdad son las jugadas puntuales las que decantan la balanza del lado de un jugador o en favor del desprecio de la afición. A día de hoy un central cojo para muchos ha conseguido inundar al seguidor culé de optimismo, ya que sus dos cabezazos bien pueden valer una liga, y por si fuera poco ha colaborado dando descanso asiduamente a los miembros de una pareja titular de centrales que parecen haberlo agradecido de manera ostensible.
Las virtudes de “El cojo del pelo rojo” estaban en entredicho hasta hace bien poco, no podemos decir que la salida del balón o su fortaleza defensiva destacaran precisamente, no obstante algo tan necesario y a la vez tan ineficaz en este equipo como el juego aéreo empieza a ensalzar al jugador francés, como si de un águila se tratara Mathieu pueda parecer cojo con los pies en el suelo, pero cuando despega los rivales tiemblan…y eso aquí en Can Barça no se veía desde hace mucho tiempo.

2 pensamientos sobre “El “cojo” del pelo rojo”

  1. Muy buen artículo Albert, aunque cuando lo he empezado a leer pensaba que ibas a dirigirlo hacia la “cofradía del clavo ardiendo” al que tanto hincapié hace ultimamente los medios madrileños.
    Yo personalmente me considero un culé con los pies en el suelo y me cansa ese “espíritu de Juanito” (que lo dejen descansar de una vez…) y el UHHHHH de Ronaldo (que en Madrid están contentísimos porque ha marcado cinco a uno de los peores equipos de la liga).
    En fin supongo que será una manera distinta de ver el fútbol o tal vez de ver la realidad… un saludo Albert

  2. No ha hecho el Barça un partido para destacar pero el acierto de Mathieu le ha permitido sacar adelante un encuentro que puede ser (esperemos que lo sea) clave en el desenlace del campeonato.

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