En reserva

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La jornada 32 del campeonato de Liga no ha dejado sobresaltos en lo que al duelo por la primera plaza se refiere. El FC Barcelona ha logrado salvar el desagradable escollo que suponía la visita de un Valencia siempre exigente, y el Real Madrid ha sacado adelante su compromiso ante el Málaga con más apuros de los previstos. Pero muy al contrario de lo que ocurriera hace unos días en la ida de los cuartos de final de Champions, donde ambos equipos controlaron sus respectivos encuentros, en esta ocasión las victorias de azulgranas y merengues han venido acompañadas de un sufrimiento y un suspense que evidencian el escaso combustible del cual disponen ya tanto unos como otros.
En Barcelona, los hombres de Luis Enrique tuvieron que esperar hasta el último instante de su duelo ante el Valencia para asegurar los tres puntos. A pesar del tempranero gol de Luis Suárez, el conjunto “che” tuvo contra las cuerdas al Barça en diversas fases del partido, creando una conocida sensación de inseguridad en un Camp Nou que se quedó sin uñas ante la amenaza real de una nueva pérdida de puntos.
Las cosas no fueron mucho mejor por Madrid, a pesar de que el Barça había devuelto la pelota al tejado merengue con su trabajada victoria, se esperaba un triunfo holgado de un conjunto blanco que se las vio y se las deseó para no sufrir un tropiezo que hubiera dejado media liga sentenciada. El Málaga demostró que su victoria en Barcelona de hace unas semanas no fue fruto de la casualidad, realizando un partido extremadamente serio que puso en evidencia las carencias blancas y que de no ser por la falta de puntería en los últimos metros y por un más que probable fuera de juego de Sergio Ramos en el primer tanto, pudo reportarle algún punto en forma de recompensa.

Lionel Messi
Desde el mismo instante en que Luis Enrique se sentó en el banquillo del FC Barcelona, se afirmó con rotundidad que la preparación que llevaba a cabo el asturiano en los equipos donde había entrenado, estaba siempre enfocada a lograr un estado físico óptimo en la parte final de la temporada. En Champions no cabe duda de que es así, con tres magníficos encuentros ante Manchester City y PSG, no obstante en Liga, los partidos ante Celta, Sevilla y Valencia nos han creado dudas acerca de la fiabilidad de este equipo en las enfrentamientos que restan por disputarse. Once finales separan a los azulgranas de un nuevo triplete histórico, sin ánimo de ser cenizo la temporada pasada con Gerado Martino en el banquillo y a falta de los mismo partidos, todo se fue al traste con la eliminación europea en el Calderón, varios tropiezos en liga y una final copera para el olvido ante el eterno rival. La seriedad y la dinámica de este Barça no tiene nada en común con el del “Tata”, algo que evidentemente empuja al aficionados a pensar que la debacle de hace un año no volverá a repetirse, no obstante, partidos como el del sábado ante el Valencia devuelven la inseguridad a una afición que tiene cada vez más cerca unos títulos que se escaparon doce meses atrás con un final de campaña bochornoso.
Pero el depósito del vehículo culé no es el único que tiene encendida la luz de reserva. Ante el inminente duelo entre Real y Atlético por un puesto entre los cuatro mejores equipos del continente, los de Ancelotti pueden haber perdido a Bale y Modric por lesión. Algo que añadido a los precedentes que existen esta temporada entre merengues y rojiblancos ( 0 victorias, 3 empates, 4 derrotas del Real Madrid) convierten el duelo del miércoles en un partido a vida o muerte para los blancos.

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Con el “teórico” trámite ante el PSG de por medio, el Barça puede preparar a conciencia el asalto a Cornella-El Prat, uno de los desafíos que debe superar este equipo si quiere alzarse con el título de Liga. Con el depósito lleno los jugadores barcelonistas deberían salir victoriosos del feudo blaquiazul, pero con el combustible justo para llegar a nuestro destino y un rival preparado a conciencia para importunar, cualquier exceso puede terminar en tragedia.
Como si de una maratón se tratase, tras muchos kilómetros de largas zancadas empieza a vislumbrarse la linea de meta, la respiración es cada vez más forzada tras el cansancio y los sobresaltos vividos a lo largo de tan descomunal distancia, es precisamente ahora cuando no se puede desfallecer, pues todo el esfuerzo realizado hasta el día de hoy no habrá servido de nada.
Barça y Madrid están en reserva, la diferencia radica en que uno de ellos depende de si mismo en todas las competiciones donde todavía está vivo, tan solo espero que la recta final de la carrera no resulte ser un cúmulo de despropósitos como la de la temporada pasada, donde los azulgranas nos recordaron a Carlos Sainz y Luis Moya en aquel fastuoso Rally de Inglaterra de 1998, esperemos que la gasolina no se agote antes de tiempo, esperemos no tener que pedirle a Luis Enrique aquello de “¡¡Trata de arrancarlo Lucho!! `¡¡Trata de arrancarlo por dios!!

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Un pensamiento sobre “En reserva”

  1. Es evidente que la primera parte ante el Valencia fue una de las peores de la temporada pero el equipo supo corregir las cosas en el segundo tiempo y las sensaciones que emite son bastante buenas; aunque quedan partidos complicados en todos los frentes creo que no hará falta pedir que arranquen el coche.

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