“Habemus Barça”


La incertidumbre creada por el Barça de Luis Enrique durante la pretemporada, se ha transformado en poco más de siete días en una agradable sensación de seguridad. Al equipo le faltan horas de trabajo para lograr conjuntarse al nivel que requiere todo un FC Barcelona, pero la mayoría de lo que hemos visto en los 180 minutos disputados de competición oficial es más que positivo. Ante el Villareal el Barça ha saltado al césped con cinco caras nuevas, cinco jugadores que no formaron parte de la plantilla la temporada pasada, motivo más que suficiente para que el juego del equipo pudiera denotar cierta falta de acoplamiento debido a la inclusión de piezas nuevas en el engranaje de siempre. La sorpresa agradable ha sido sin duda comprobar que, al igual que frente al Elche, el Barça progresa adecuadamente hacia un bloque que logre mantener la esencia futbolística de los últimos tiempos y que además aplique a los partidos la intensidad que se fue perdiendo años atrás. Con la imagen dada hoy en El Madrigal una derrota se hubiera podido digerir, un empate habría mantenido el optimismo moderado del aficionado medio, y la victoria cosechada logra que sin todavía echar las campanas al vuelo se empiece a dar por sentado que el camino que se está siguiendo es ni más ni menos que el correcto.

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Como suele ser habitual en todas y cada una de las revoluciones que se lleva a cabo en la plantilla del primer equipo, la llegada masiva de caras nuevas da pie a un debate sobre que fichaje será el que mejor rendimiento aporte, algo que ha ocurrido durante esta pretemporada con la puesta en escena de jugadores que crean unas expectativas con su llegada. Pero a pesar de que la afición azulgrana ha estado muy pendiente de las altas y las bajas que se han producido en el primer equipo, ha existido en todo momento la certeza de que las posibilidades que tiene este Barça de volver a ser el de hace unos años, pasan sí o sí por recuperar a Leo Messi. Por ese motivo resulta tan alentador haber visto al crack argentino en una versión renovada, lejana a la del pasotismo que nos mostró en alguno de sus últimos partidos con Martino en el banquillo, la que logró que algún que otro culé blasfemara pidiendo la venta del cuatro veces balón de oro. El Messi de Villareal lo ha intentado por activa y por pasiva, se ha asociado con sus compañeros para intentar entrar en una muralla digna de un equipo con escasos recursos futbolísticos, todo lo contrario de lo que es el Villareal, y como siempre ha acabado siendo decisivo en la victoria del equipo en un campo muy complicado, quizás es demasiado pronto para afirmarlo pero parece que Messi está de vuelta.

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Y es que los tres puntos de El Madrigal saben a gloria por varios motivos. En primer lugar porque supone llegar al parón por partidos internacionales con pleno de victorias y como líderes en solitario de la Liga BBVA. En segundo lugar porque el nuevo Barça nos ha demostrado que es capaz de ponerse el mono de trabajo para mermar al rival a base de paciencia y tesón, sumando tres puntos un un estadio difícil, ante un equipo de Europa League y sobre un césped poco favorable para jugar a lo que juega el Barça. Y por último porque las victorias saben incluso mejor cuando el eterno rival sufre un tropiezo, de manera que si a la importantísima victoria culé le sumamos el batacazo blanco (o debería decir rosa) en Anoeta, pues el resultado no es otro que una jornada redonda que da paso a quince días de tranquilidad y buenos alimentos en Barcelona, y de dudas y debates futbolísticos en la capital.

A cada partido que pasa la confianza en este equipo aumenta, y no precisamente porque no tenga defectos, puesto que en el partido ante el Villarreal el rival ha estado cerca de marcar en varias ocasiones. Es la cultura del trabajo y del esfuerzo que transmite Luis Enrique, una cultura que muchos podían pensar que sería inviable en un vestuario plagado de egos como el azulgrana, y que pasadas varias semanas parece que empieza a cuajar. Todavía tienen que llegar las derrotas, las lesiones, los partidos en que las cosas no salen de cara, muchísimos factores con los que tendrá que luchar este equipo y que intentarán impedirle el ascenso a la cima. Todo eso llegará, pero por el momento y a pesar de que pueda parecer algo precipitado parece que tras un año de espera hay fumata azugrana, todo parece indicar que “habemus Barça”.

Un pensamiento sobre ““Habemus Barça””

  1. De momento las cosas tiene buena pinta y, además, el calendario es bastante benévolo, con salidas bastante asequibles hasta la llegada del duelo en el Bernabeu; por lo que respecta a la Champions League el sorteo también ha sido beneficioso para el Barça ya que, salvo los duelos contra el PSG por el primer puesto del grupo. no parece que vaya a haber ningún pronlema para clasificarse para octavos.
    De esta manera, el partido en el Madrigal (ante un Villarreal sorprendentemente defensivo para mi gusto) suponía la primera y única prueba de fuego durante los dos primeros meses de la temporada y el Barça ha pasado el test dejando buenas sensaciones a sus aficionados.

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