Historia de un orgasmo

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Así lo reza el dicho: “Lo que no te mata te hace más fuerte”. La primera semana del año 2015 este Barça estuvo a punto de morir prematuramente. Después de caer en Anoeta, la mayor parte de la masa social azulgrana (entre los que me incluyo) estábamos dispuestos a quemar en la hoguera al “hereje” de Luis Enrique, pensábamos que jugadores como Piqué e Iniesta eran irrecuperables para la causa, y lo más preocupante de todo, algunos llegaron a plantearse la idea de vender al mejor jugador del mundo, ante la posibilidad real de que este acabara por seguir los mismo pasos que su decadente antecesor Ronaldinho Gaucho.
Aquel Barça finalmente resistió, sus heridas eran graves pero se sobrepuso, tras aquella dolorosa derrota llegó un reparador triunfo ante el Atlético de Madrid, y tras él, una serie de victorias que fueron otorgando a un grupo de jugadores tocados algo que resulta imprescindible para lograr el éxito, confianza.
Desde entonces y hasta día de hoy el equipo ha crecido hasta límites insospechados, las victorias sin brillantez y los tropiezos inesperados dieron paso a una mejora sustancial en el juego, y a unos resultados positivos que elevaron la moral del grupo. Se alcanzó la final de copa venciendo en dos ocasiones a un rival imposible de superar la pasada campaña, en Europa se dejó en la cuneta con pasmosa facilidad a los campeones de Inglaterra y Francia, y se afianzó el liderato de la Liga superando a todo un Real Madrid en otra demostración más de solvencia deportiva.

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Llegados a este punto se puede decir que hemos disfrutado de lo lindo viendo madurar a este equipo. Como todo adolescente, ha cometido errores y se ha encontrado perdido durante algún tiempo, pero a día de hoy se puede afirmar con rotundidad que este Barça además de ser ya mayor de edad, se ha convertido en todo un adulto que tiene las cosas muy claras, que ha fijado sus objetivos en la vida y que no piensa parar hasta conseguirlos.
La semifinal de Champions era el siguiente paso, Pep Guardiola nos enseñó en su día el camino a seguir, mostrándonos la luz y guiándonos hacia un paraíso de títulos y buen fútbol. Pero esta vez el destino u otro tipo de artimañas han provocado que el maestro y mentor de una filosofía futbolística que amamos se haya convertido en un rival más, alguien a quien apartar a la fuerza en busca de la quinta Champions League del club.
El Bayern se presentó en el Camp Nou con importantes bajas, no obstante el técnico de Santpedor pudo conformar un once competitivo para afrontar con garantías de éxito un partido de vértigo. El Barça mereció marcharse al descanso con ventaja, pero a pesar de las ocasiones claras que desperdició, mantuvo al público que llenaba el Camp Nou excitado en todo momento ante el cúmulo de virtudes demostrado en el primer tiempo.

BARCELONA, SPAIN - MAY 06:  Lionel Messi of Barcelona chips the ball over goalkeeper Manuel Neuer of Bayern Muenchen to score his team's second goal during the UEFA Champions League Semi Final, first leg match between FC Barcelona and FC Bayern Muenchen at Camp Nou on May 6, 2015 in Barcelona, Spain.  (Photo by Shaun Botterill/Getty Images)
El equipo de Luis Enrique empieza a rozar peligrosamente la perfección, y digo peligrosamente por que siempre se ha dicho que la perfección no existe. El Barça vuelve a marear al rival con circulaciones rápidas, precisas e incisivas, muerde para recuperar la posesión del balón como si le fuera la vida en ello, explota los contragolpes y por si fuera poco también demuestra estar cómodo ante un conjunto que le discute la posesión como ha ocurrido ante los alemanes.
Pero claro está, todo este cúmulo de virtudes y de mejoras no tendrían tal repercusión de no ser por un factor al que ya estamos acostumbrados. El Barça tiene la suerte de disponer del mejor jugador del mundo, un hombre que ante la incapacidad de Luis Suárez y Neymar para poner al equipo en ventaja, ha vuelto a rizar el vello de todo un Camp Nou abarrotado con una exhibición total de recursos.
Leo Messi ha anotado el 1 a 0 con un disparo desde la frontal del área, el segundo en una auténtica obra de arte que deberían proyectar en toda escuela de fútbol varias veces al día, y ha asistido a Neymar en el tercero dejándolo solo ante Neuer.
En poco más de 13 minutos Leo ha obsequiado a cerca de cien mil personal con un orgasmo colectivo difícil de olvidar, donde todos y cada uno de los espectadores que abarrotaban el coliseo culé en esta noche mágica acabaron exhaustos y acalorados. Extasiados de gritar y vivir una experiencia para el recuerdo, agotados ante la excitación que provoca la idea de un posible triplete que tiempo atrás no era más que una simple fantasía, un sueño que a base de trabajo y confianza se ha ido convirtiendo en una realidad al alcance de nuestras manos.

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