Irlanda se alza con el seis naciones

Foto: Elpais.com

Ayer se cerró la edición 121 del trofeo VI Naciones de rugby con una jornada que pasará a los anales del torneo; por primera vez en la historia cuatro selecciones (Irlanda, Inglaterra, Gales y Francia, aunque las esperanzas francesas eran remotas) llegaban con opciones de alzarse con el título en la última jornada, también por primera vez tres selecciones acababan el torneo igualadas a 8 puntos en la clasificación final (Irlanda, Inglaterra y Gales) y como guinda al pastel la jornada de ayer fue la jornada con más puntos en la historia del torneo, hasta 221 puntos se lograron en los tres choques, incluyendo 27 de los 62 ensayos logrados en todo el torneo.

Gales iniciaba la triple sesión visitando a Italia en el Olímpico de Roma y, siendo el quince con peor average de las tres principales candidatas, necesitaba de una victoria muy amplia para poder presionar a Irlanda e Inglaterra. No parecía que el objetivo fuera viable cuando al descanso el marcador señalaba un escaso 13-14 para el quince del dragón, pero los británicos entraron en erupción tras pasar por el vestuario y masacraron a los italianos con un parcial de 7-47 liderado por el fantástico ala George North que logró tres ensayos y permitía a los galeses tener fundadas esperanzas de repetir el triunfo logrado en 2013.

A continuación la defensora del título, Irlanda, visitaba Murrayfield para enfrentarse a Escocia en el único duelo de la jornada en el que ambas selecciones se jugaban algo, ya que el quince del trébol debía vencer por un mínimo de 20 puntos de diferencia para mantener sus opciones de revalidar su corona mientras que el quince del cardo jugaba por evitar la deshonra de recibir la cuchara de madera que “premia” al equipo que pierde todos sus partidos.

Como no podía ser de otra manera, Irlanda salió a por todas y a los cuatro minutos su capitán, Paul O’Connell lograba ensayar tratando de sentar el tono que su selección necesitaba, pero Escocia no se dejó llevar en ningún momento y al descanso la diferencia era solo de 10 puntos (10-20). Tal y como sucedió con Gales, Irlanda puso todo lo que tenía en la reanudación y logró un parcial de 0-20 que le permitía superar a Gales y poner mucha presión a Inglaterra de cara a su duelo con Francia. De todos modos la jugada clave del partido no fue una anotación irlandesa, sino que fue el tremendo fallo del zaguero escoces Stuart Hogg que desperdició la opción de lograr un ensayo en la recta final del partido cuando se le escapó el control del oval estando ya en la zona de marca irlandesa, y estos 5 puntos acabaron por ser decisivos en la suerte del torneo.

El torneo se cerraba con el clásico del hemisferio norte entre Inglaterra y Francia en Twickenham. El quince de la rosa llegaba al duelo con la obligación de ganar por 26 puntos de diferencia si quería optar a una corona que no lograban desde 2011, mientras el quince del gallo, ya sin opciones, solamente se jugaba el honor (que no es poco en el mundo del rugby).

Inglaterra necesitaba un partido loco y a fe que lo obtuvo. En el duelo se lograron 12 ensayos, los 55 puntos anotados por los ingleses son la mayor cantidad de la historia en choques ante Francia, mediado el primer tiempo Francia llegó a dominar por 8-15, un marcador que dejaba momentáneamente a Inglaterra en cuarto lugar de la clasificación, pero los ingleses reaccionaron para llevar el choque a su favor y poco a poco fueron aumentando su ventaja hasta llegar a la recta final del duelo necesitando dos ensayos para lograr su cometido. El ala Jack Nowell logró su segunda marca a falta de cinco minutos para acabar el partido y los ingleses echaron el resto llegando a tener posesión a 5 metros de la zona de ensayo francesa, pero no pudieron ir más allá y Irlanda se proclamaba campeona del Torneo VI Naciones.

Los irlandeses, ya vestidos de calle, recibieron el trofeo que les acreditaba como vencedores tras una jornada para la historia y casi sin tiempo para celebraciones o lamentos todas las selecciones empezarán a trabajar de cara al mundial que tendrá lugar en Inglaterra en menos de seis meses, y en el que estas selecciones deberán defender el honor del rugby en el hemisferio norte.

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