La noche de los muertos vivientes

messi
El guión parecía estar perfectamente escrito. Cómo si de una película se tratara, los acontecimientos debían desencadenarse en la noche del domingo, de una manera aparentemente premeditada. El Barça, que había sido incapaz de ser un fiel reflejo de si mismo en Anoeta y Zorrilla, podía oponer mayor o menor resistencia pero finalmente claudicaría en el Bernabeu, extasiando a todo seguidor blanco que disfrutaría de lo lindo viendo cómo el eterno rival quedaba apartado de la lucha por el título de Liga, a manos del renacido Real Madrid de Carlo Ancelotti. A pocos madridistas se les podía pasar por la cabeza, a pesar del respeto que impone el Barça en el Bernabeu en los últimos años, que una vez más, y ya van unas cuantas, los colores azul y grana volverían a desatar una severa acidez estomacal en un coliseo blanco abarrotado hasta los topes. Los que parecían estar con un pie y medio en el otro barrio, esperaron a estar contra las cuerdas para sobresalir de la tumba, horrorizando a cientos de miles de retinas madridistas, que perplejas observaban un año más cómo el Barça volvía a conquistar Chamartin.
La resurrección azulgrana no fue la única imagen de ultratumba vivida en el clásico, todos y cada uno de los “fantasmas” que previamente al encuentro vaticinaron la muerte de un ciclo y la defunción de una identidad, eran pillados perplejos en sus asientos con rostros desencajados a golpes de pura humildad, algo que a buen seguro no servirá para evitar que en el próximo duelo entre ambos conjuntos, vuelvan a vociferar a los cuatro vientos el cómo y el cuando se dará la caída del imperio azulgrana. De los seis últimos clásicos ligueros disputados en el Santiago Bernabeu, el Barça ha vencido en cuatro, cediendo un empate y una derrota en dos temporadas donde la ventaja culé al llegar al choque con el conjunto merengue, permitía un tropiezo sin ningún tipo de consecuencia para la clasificación. En el cómputo global de los Madrid-Barça, el conjunto barcelonista ha ganado en seis de los últimos once, lo cual convierte un coliseo infranqueable como suele ser el Bernabeu, en un campo más donde disputar tres puntos.
Para seguir con la tónica tenebrosa del artículo, al espíritu del tristemente desaparecido Juan Gómez “Juanito”, el cual es indecentemente invocado cada vez que el Real Madrid debe afrontar una remontada europea, se le debe añadir otro que está latente es todas y cada una de las derrotas blancas, ya sea ante el FC Barcelona o cualquier otro rival. El espíritu en cuestión no es otro que el de Mourinho, el cual es automáticamente invocado en el mismo instante en que el silbato final del colegiado ratifica el tropiezo blanco, para empezar a buscar culpables en diversos factores externos que puedan justificar las derrotas que provoca el déficit de juego merengue. La huella del portugués está latente todavía en este Madrid, que al igual que el actual entrenador del Chelsea, no duda en otorgarse todo el mérito en las victorias cosechadas y llorar hasta la saciedad cuando las cosas no salen cómo uno preveía.

undiano
Por supuesto para todo el madridismo existe un culpable de todo esto. Un enterrador que vestido de negro y a golpe de silbato, se ha encargado de resucitar al Barça de entre los muertos y de cavar la tumba de todo un Real Madrid. Los aficionados blancos, ajenos a lo que pueda decir la prensa mundial y cualquier aficionado al fútbol con un mínimo de cordura, sigue en sus trece sobre el robo del domingo, suplicando que el mismo colegiado que permitió la sangría de Mestalla hace ahora tres temporadas, y que convirtió en penalty una falta fuera del área de Alves a Cristiano hace pocas horas, no vuelva a cruzarse en su camino, no hace falta ser ningún alumno aventajado para darse cuenta de que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.

La reflexión

No hace falta decir que a pesar de la trascendental victoria en Madrid, la Liga continua estando cuesta arriba. Ahora bien, teniendo en cuenta que este Barça se crece en los momentos importantes de la temporada, y que es justo en partidos de mediana dificultad donde no da el do de pecho, espero con ansia la final de copa y las eliminatorias de Champions, donde el equipo es sabedor de que no puede desfallecer. Evidentemente en cualquiera de ellas el Barça puede salir derrotado pero la sensación de que los hombres de Martino no defraudarán a nadie es esperanzadora de cara a estos compromisos. Lástima que al igual que hace tres años, la final del torneo del KO se dispute en Mestalla, puesto que con los antecedentes de las últimas temporadas queda claro que si se jugara en el Santiago Bernabeu, la copa volaría hacia Barcelona con toda seguridad. Por ponerle una pega a la victoria culé en Madrid, he de decir que tras la triste puesta en escena del equipo en San Sebastian y Valladolid y la nueva demostración de fútbol del pasado domingo, ha quedado claro que la falta de intensidad en ciertos partidos es el único culpable de que este Barça no tenga el título de Liga en el bolsillo, ahora sí con toda seguridad podemos afirmar que no estaban muertos…estaban de parranda.

2 pensamientos sobre “La noche de los muertos vivientes”

  1. Pese a ciertos momentos de desconcierto en defensa durante el primer tiempo creo que el barça ha hecho un partido notable en el Bernabeu, controlando bastante bien el partido, en especial durante la segunda mitad y más aun tras la expulsión de Ramos.
    Y siguiendo con la temática cinematográfica, los derbis de los últimos años son para el Real Madrid una especie de “Atrapado en el tiempo”; nunca llega el fin de ciclo, Cristiano nunca supera a Messi, el Madrid no consigue ganar, la culpa es del árbitro,… simplemente se repite el dia de la marmota.

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