Los malos hábitos

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Con el 6 a 0 que endosó el equipo al Granada el pasado sábado en el Camp Nou, es posible que quede olvidado el empate en La Rosaleda que nos devolvió a las retinas al Barça falto de espíritu y de recursos que sufrimos con Gerardo Martino. Dicho empate podría ser algo anecdótico si se hubiera dado de la manera en que tantas veces hemos visto al Barça no conseguir la victoria, es decir intentando una vez tras otra perforar la portería rival con un goteo incesante de ocasiones, que por unos motivos u otros no acaban en gol. Lo que convirtió en “preocupante” el 0 a 0 ante los malacitano fue la imposibilidad de los azulgranas de poner en aprietos a Kameni ni una sola vez en 90 minutos. Lo repitió hasta cinco veces Luis Enrique en sala de prensa: “El rival ha sido más intenso que nosotros”, algo que no debe ser excusa para la pobre imagen que dio el equipo, puesto que cualquier club de primera división que reciba al Barça es conocedor de que sus opciones de no salir derrotados del partido, pasan inexorablemente por mostrarse mas intenso que el conjunto barcelonista. Cierto es que el planteamiento defensivo de los hombres de Javi Gracia rozó la perfección, que la forma física de sus jugadores le permitió incluso discutirle el cuero al Barça en una segunda parte donde los rivales suelen acusar el cansancio que genera estar corriendo detrás del balón, y que a todo esto, los Iniesta, Messi, Neymar y compañía no tuvieron su día. Pero era precisamente ante todas estas circunstancias cuando el equipo debió poner sobre el campo un plus de mordiente y de raza, algo que hubiera dejado a la afición culé con mejores sensaciones de las que cosecharon después de ver a algunos jugadores pasear sobre el terreno de juego durante los últimos 30 minutos de encuentro.

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Tras el tropiezo llegó el escenario perfecto para que el Barça redimiera sus pecados ante su público. La visita de débil Granada al Camp Nou se zanjó con una goleada que hizo olvidar al seguidor que apenas tres días antes, los mismo jugadores que deleitaron al respetable con un gran encuentro ante los pupilos de Joaquin Caparrós, decidieron que no era necesario pisar el acelerador en la recta final de un encuentro que le costó dos puntos al equipo, dos puntos que esperemos no echar en falta dentro de unos meses.
Los malos hábitos de esta pasada semana, ya fueron un lastre la última temporada de Pep Guardiola al frente del equipo. Durante la campaña 2011/12 el Barça cosechó en varias ocasiones una derrota o empate a domicilio para golear a continuación al rival de turno en el Camp Nou, algo formidable para el casillero de goles a favor pero altamente nocivo para luchar por un trofeo que premia la regularidad y que tristemente acabó en manos del Real Madrid de Jose Mourinho. Para nada se debe pasar por alto la nueva exhibición de Neymar, Messi y Rakitic ante el Granada, tres puntos más que vienen de perlas para demostrar que lo de La Rosaleda tan solo fue una bache, ni tampoco la labor defensiva del equipo que tiene atónitos a propios y extraños, con nada más y nada menos que siete partidos oficiales sin encajar un tanto y lo que es más importante sin conceder apenas ocasiones de gol.

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Con cinco victorias y un empate en liga, un triunfo en la primera jornada de Champions League y un bagaje de 17 goles a favor y ninguno en contra, nadie puede negar que se ha visto un gran cambio entre el Barça de la desidia de hace unos meses y el que a día de hoy transmite sensaciones muy distintas a las que crearon más de una úlcera antes del verano. No obstante nadie está a salvo de ciertos pecados capitales que pueden acechar al equipo en partidos puntuales de la temporada, y es ahí donde Luis Enrique debe actuar con rapidez para sesgar cualquier brote contagioso a tiempo. Ante el Granada las aguas volvieron a su cauce, pero en La Rosaleda “la pereza” que tantos disgustos causó tiempo atrás volvió a florecer en diversas fases del partido, tras el cual Andrés Iniesta declaraba que “se da por hecho que vamos a ganar siempre y hay partidos en los que no estamos finos”.

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Don Andrés tiene toda la razón del mundo, los jugadores son seres humanos, y como tal su acierto puede variar en función de múltiples factores, lo que sí esta en sus manos es desfondarse sobre el terreno de juego, algo que no va en función de nada y sí puede proporcionarte un mejor resultado del que cosecharías si solo confías en tu calidad y en la superioridad sobre el adversario. Que nadie se alarme, los números hablan por si solos y las sensaciones en la mayor parte de partidos también, pero toda precaución es poca ante un grupo de jugadores los cuales en su historial reciente ya tiene antecedentes de “malos hábitos” futbolísticos.

Un pensamiento sobre “Los malos hábitos”

  1. No creo que se deban encender las alarmas por el partido de la Rosaleda, ya que, de no convertirse en tendencia, quedará como un caso aislado en la hasta ahora brillante temporada de los azulgrana.

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