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Objetivo Triplete (1ªParte)

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Lo recuerdo como si fuera ayer. Tras el glorioso triplete conseguido por el FC Barcelona con Guardiola a la cabeza, en Madrid volvían a encomendarse al todopoderoso Florentino Pérez en busca de pararle los pies a la generación dorada culé, un grupo que prometía convertir los años venideros en una auténtica pesadilla para la masa social blanca.
Y así fue, cegados por el odio y por la impotencia vivida con todos y cada uno de los títulos que sumó el Barça de Pep en su primer año, las riendas de la nave merengue fueron entregadas a un presidente que ya en su día decepcionó a todo el madridismo, con su política de grandes fichajes y pobres resultados.
Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, y visto lo visto debe ser verdad, puesto que seis años después de que Florentino devolviese la esperanza a su afición con fichajes “galacticos” como los de Kaká, Benzema o Cristiano Ronaldo, el palmarés blanco tan solo se ha visto agrandado con una Liga, una Champions League y dos Copas del Rey. La décima cegó a todo seguidor merengue, incapaz de ver nada más allá de dicho título. Sergio Ramos salvó sobre la campana los muebles de un proyecto que a día de hoy podemos considerar como un fracaso rotundo, y que a la espera de lo que ocurra con entrenador y jugadores durante el próximo verano, de momento ha condenado al Real Madrid a cerrar su año en blanco y a esperar pacientemente delante del televisor unos tropiezos azulgranas que impidan un nuevo triplete histórico en Can Barça.

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Con la victoria en el Vicente Calderón el FC Barcelona suma su liga número 23, la quinta en los últimos siete años, una estadística que junto a los múltiples títulos que ha logrado este equipo en las últimas temporadas, convierte en dementes a todos aquellos que no quieran reconocer la supremacía azulgrana latente a lo largo de esta década.
Esta será sin duda la liga de Anoeta, la liga de las dudas, la liga donde el equipo de Luis Enrique descendió hasta el mismísimo infierno haciendo creer a todo el mundo que estaba muerto, que el mejor Barça de la historia era cosa del pasado, para poco después emerger de las profundidades con la misma fuerza con la que un volcán expulsa su lava.
Pero más allá de los trofeos que se acaben consiguiendo, esta también será la temporada de los nombres propios. El año en que Piqué volvió a embelesarnos con la finura y la sobriedad a la que nos tuvo una vez acostumbrados, el año en que Messi se encontró magníficamente arropado por dos jugadores como Neymar y Suárez, dos nombres propios que le han liberado de la tremenda responsabilidad a la que estuvo sometido el argentino en las últimas temporadas. Será recordado como el año en que por fin perdimos de vista a Andoni Zubizarreta, a quien debemos reconocerle el acierto del fichaje de Ter Stegen, y por supuesto la temporada de “Lucho”, alguien que fue lapidado a base de críticas y que con el paso del tiempo, ha obligado a todos y cada uno de sus detractores a tragar una tras otra sus palabras.

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Y más allá de lo que ocurra, de si el Barça suma uno, dos o tres trofeos importantes a su palmarés, nadie podrá olvidar la sensación que ha transmitido este equipo en esta parte final de temporada, una sensación de superioridad aplastante sobre los rivales de mayor envergadura y a los que ha aniquilado por la vía del KO con la misma facilidad con la que un niño pinta monigotes. Con demostraciones de fútbol como las que han servido para dejar en la cuneta en la máxima competición europea a los campeones de Inglaterra, Francia y Alemania, con la misma facilidad con la que Leo Messi rompió a Jerome Boateng y utilizó su pierna menos buena, la que tiene los zurdos para apoyarse y poco más, para picarle la pelota al mejor portero del mundo y dejar boquiabierto a todo un planeta.
La pasada temporada el equipo no estuvo a la altura, las cuestiones extra deportivas resultaron ser una losa excesivamente pesada, pero parece que la plantilla no ha querido olvidar aquella decepción, para volver con más fuerza que nunca y saldar deudas con un destino cruel que quiso importunarles durante los meses pasados.
Ese mismo destino, arrepentido por la dureza con la que trató a los culés la temporada pasada, ha brindado la oportunidad al Barça de poder llevar a cabo un homenaje que se ha visto demorado 365 días. El 17 de mayo de 2014 el Barça intentó dedicarle a Tito Vilanova el campeonato de liga, una competición que terminó adjudicándose el Atlético de Madrid en el Camp Nou, un año más tarde y con los mismos protagonistas, los hombres de Luis Enrique han podido por fin homenajear la figura de un entrenador que debió haber vivido muchas más experiencias como técnico culé de las que desgraciadamente pudo vivir.
FC Barcelona, campeón de Liga 2014/15, va por ti Tito.

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Un pensamiento sobre “Objetivo Triplete (1ªParte)”

  1. Gran temporada la del Barça pese a que no siempre pintó tan bien; llegados a este punto solo queda esperar que puedas completar las tres partes de este artículo.

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