Reaparición con victoria de Andre Ward

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La pasada madrugada se disputo en el Oracle Arena de Oakland (recinto de los recientes campeones de la NBA, los Golden State Warriors) el combate pactado en 172 libras (poco más de 78 kg.) entre el púgil local Andre “SOG” Ward y el británico Paul Smith.

El combate significaba la esperadísima reaparición de Andre Ward. “El hijo de dios” volvía a los cuadriláteros tras 19 meses de ausencia habiendo disputado únicamente una pelea en 2013 y otra en 2012. No hay que olvidar que en 2011 Ward fue considerado por The Ring (la biblia del boxeo) como el mejor peleador del año, y en los diferentes rankings libra por libra era considerado como el segundo mejor púgil del planeta solo por detrás de, quién sino, Floyd Mayweather. Pero tras arrasar en el recordado torneo Super Six, en el que pasó por encima de los mejores Supermedios del mundo, empezó un rosario de lesiones para Ward que en un primer momento aplazaron su esperado combate con Kelly Pavlik y acabaron por cancelar definitivamente la pelea ante los problemas de Pavlik que le acabarían llevando a la retirada. Por si los problemas físicos no fueran suficientes, Ward tenía graves problemas con su promotor, Dan Goossen, que acabó falleciendo en 2014 tras un cáncer sin haber resuelto sus diferencias con Ward, que quedó en una especie de “limbo” legalmente hablando que no se resolvió hasta este año 2015, en el que Andre Ward ha podido retomar su carrera.
El combate que enfrento a Ward y Paul Smith se pactó 4 libras por encima del límite del peso Supermedio pero Paul Smith no fue capaz de dar el peso y la broma le acabó costando casi una cuarta parte de su bolsa.

Hablando estrictamente de la pelea, Ward empezó con calma, como si quisiera quitarse el óxido de sus guantes y en los dos primeros asaltos se limitó a mantener la distancia con Smith usando su jab y puntuando con algún golpe aislado. Smith era demasiado lento como para colocar sus manos y las pocas veces que lo intentó recibió las contras de Ward, lo que llevó al púgil británico a tratar de defenderse durante toda la pelea esperando un golpe de suerte. A partir del tercer episodio, Ward empezó a mostrar el boxeo que le llevó a lo más alto, defensa muy precisa, jab para mantener las distancias y para ir abriendo los huecos para sus mortíferas combinaciones. Durante tres rounds Ward fue asentando su victoria hasta que en el séptimo, Smith fue capaz de colocar una derecha certera que dejó sentido al púgil estadounidense que pese al impacto fue capaz de rehacerse y acabar controlando también este round. Tras el aviso, Ward piso el acelerador en el octavo asalto y castigó duramente a Paul Smith hasta el punto de abrir una brecha considerable en la ceja izquierda del boxeador inglés, que a duras penas acabó el round; pero no fue mucho más allá, ya que, tras iniciar el noveno con la misma dinámica que el octavo, la esquina británica, con buen criterio, tiró la toalla dando por terminado el combate y evitando un castigo innecesario a su púgil.

Tras la victoria, Andre Ward no aclaró si volvería a pelear en el peso Supermedio o si lo haría en los Semipesados, aunque lo realmente importante es ver si es capaz de recuperar el excelso nivel que tenía cuatro años atrás. En mi opinión, Andre Ward no tiene nada que demostrar ya en el peso Supermedio (a mi entender únicamente el fantástico púgil galés Joe Calzaghe ha sido superior a él en los últimos 20 años), y el reto que encontraría en los Semipesados con gente del nivel de Adonis Stevenson, Sergey Kovalev o Artur Beterbiev sería de muy alto nivel. En fin, sea en la categoría que sea la vuelta del “hijo de dios” es una gran noticia para el boxeo.

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