Señorío a portes debidos

Real Madrid's President Florentino Perez gestures during the presentation of a new player AsierIllarramendi at the Santiago Bernabeu Stadium, in Madrid, Saturday, July 13, 2013. (AP Photo/Andres Kudacki)

Son muchos los adjetivos que definen el estado anímico del madridismo a día de hoy. Todos los aficionados del Real Madrid han sido testigos de la época dorada culé, impotentes todos ellos ante la incapacidad de su equipo por impedirla. Después de que el Barça lograra éxito tras éxito con Pep Guardiola en el banquillo, todo parecía indicar que la pesadilla blanca había terminado con la marcha del técnico de Santpedor, pero Tito Vilanova se encargó rápidamente de devolver al Camp Nou la hegemonía perdida gracias a la famosa liga de los 100 puntos. Hay que reconocer que la excelencia que rayaron los azulgranas años atrás no volvió a ser la misma, en lo que todos entendíamos como algo normal tras la exhibición de fútbol ofensivo que demostró el conjunto barcelonista en los mejores años de la historia del club.
El declive definitivo llegó con la enfermedad de Tito y la llegada de Martino a un equipo dañado, un año de infausto recuerdo donde los factores extradeportivos mandaron a la lona a un Barça que pareció confirmar con total certeza el fin de sus mejores días. Para colmo de males, el peor año culé coincidió con un doblete merengue de Copa y Champions que no hacía más que devolver a la vida a una afición inerte y desolada como era la madridista, una afición que se las prometía muy felices de cara a la temporada que ha finalizado hace escasas semanas.

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El año empezó confirmando nuestras peores sospechas. Las dudas del nuevo Barça de Luis Enrique contrastaban con un Real Madrid que se mostraba intratable, un equipo que parecía consolidar su candidatura en todas las competiciones tras lograr la omnipresente “décima” unos meses atrás.
Todo parecía indicar que el intercambio entre las dinámicas de ambos clubes en los últimos años era una realidad. Bartomeu convocaba elecciones en el peor momento deportivo de la temporada, donde el equipo de Luis Enrique se precipitaba al vació y el Real Madrid veía saciada su sed de venganza con el pésimo estado del eterno rival. Fue en ese preciso instante cuando todo seguidor barcelonista fue plenamente consciente de la situación, de que la posibilidad de volver a disfrutar del mejor Barça de la historia era una auténtica quimera, de que lo sucedido la campaña anterior no había sido un simple bache, y de que muy probablemente los años venideros deberíamos volver a sufrir con impotencia los éxitos y los logros del triunfal Real Madrid.

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Pero el destino al igual que la suerte es caprichoso, él quiso que todos nos mordiéramos el labio inferior enajenados y enfurecidos ante el espectáculo pedante con el que nos deleitó CR7 en la gala de entrega del Balón de Oro, un espectáculo bochornoso que se convirtió en el último motivo del madridismo para sacar pecho ante el eterno rival, en eso y en un plus añadido para que Leo Messi se propusiera a toda costa amargarle la fiesta al luso.
Desde entonces y hasta día de hoy, extasiados y llenos de júbilo, todo barcelonista ha vuelto a soñar despierto. Aquello que llegó a parecer muerto o sin vida acabó por resucitar milagrosamente, devolviéndole al Barça el título de mejor equipo de la historia, y por consiguiente proyectando al Real Madrid hacia un infierno del que creían haber escapado por unos instantes.
Una vez más Florentino y su famoso “señorío”, del que se jacta en todo acto público, no han encajado demasiado bien el triunfo azulgrana. En su día permitió que su equipo, comandado por aquel entonces por Jose Mourinho, abandonara el terreno de juego sin esperar a la entrega de la Supercopa de España, un trofeo que se adjudicó el Barça y que provocó una nueva úlcera sangrante al mandamás blanco.

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Con la llegada de todos y cada uno de los éxitos culés llegó también la afición de “Floren” por encarecer los fichajes que se intentaban realizar desde Barcelona. Neymar aterrizó en el Camp Nou gracias al deseo del jugador por jugar al lado de Leo Messi, puesto que la intromisión del presidente merengue con el único fin de provocar un aumento del precio final de la operación, a punto estuvo de torpedear la llegada del crack brasileño a la ciudad condal.
Y cuando ya creíamos que lo habíamos visto todo, resulta que el máximo mandatario madridista se las ingenia para producir pérdidas en las arcas de Can Barça de la manera más inocente. La felicitación del Real Madrid por el triplete azulgrana se hizo de rogar, pero finalmente llegó. No fue mediante las redes sociales, ni por vía telefónica, la felicitación llegó al Camp Nou por correo ordinario, una carta que al ser emitida contra reembolso obligó al destinatario a pagar cerca de 25€. Este es el famoso señorío madridista, aquel que tenemos que escuchar asiduamente cuando Don Florentino Pérez se presenta ante un atril a escasos centímetros de un micrófono, el señorío de boquilla que queda en nada cuando los colores azul y grana entorpecen el sueño de uno de los hombres más poderosos de este país. El Barça es campeón de todo, la Liga, la Copa y la Champions han vuelto a llegar juntas a Barcelona, y Florentino lejos de poder evitarlo tan solo ha podido importunarnos con una carta de felicitación contrareembolso, una muestra más del famoso señorío blanco, un señorío en este caso a portes debidos.

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