13

Stanley Cup 2014/15: Chicago vs Tampa Bay

13
La madrugada del próximo jueves dará comienzo en el Amelie Arena de Tampa Bay la edición número 122 (es el trofeo más antiguo de los deportes americanos) de la final de la Stanley Cup que decidirá el campeón de la temporada 2014-15 en la NHL.

Los equipos que lucharán por el título serán losTampa Bay Lightning representando a la Conferencia Este y los Chicago Blackhawks representando a la Conferencia Oeste.

Los Lightning accedieron a los playoffs como 3º cabeza de serie en el este y de camino a la final eliminaron a los Detroit Red Wings, a los Montreal Canadiens y a los New York Rangers, mientras los Blackhawks accedieron a los playoffs como 4º cabeza de serie en el oeste y dieron cuenta de manera sucesiva de los Nashville Predators, de los Minnesota Wild y de los Anaheim Ducks. Ambos equipos fueron capaces de cerrar sus respectivas finales de conferencia con victorias a domicilio en un séptimo partido y en la pista de los mejores equipos de sus respectivas conferencias, hecho que demuestra que ambos conjuntos son capaces de dar un paso al frente ante situaciones comprometidas.

Vistos los antecedentes, vamos a comparar línea por línea las armas de las que dispone cada equipo.

Entrenadores. Tanto el entrenador de Chicago, Joel Quenneville, como el de Tampa, Jon Cooper, basan su juego más en el talento de sus jugadores que en su físico, dando gran importancia a la velocidad y al control del disco a partir de buenos pases, aunque Cooper tiene una vertiente más táctica, especialmente cuando su equipo domina el marcador; en esos momentos es capaz de tejer una tela de araña en la medular que puede desesperar a los contrarios en su intento de remontada. Cooper está en su segunda campaña completa en la NHL y sus prestaciones han subido de manera evidente, siendo capaz de llevar a la final un equipo sin grandes estrellas, a excepción de Steven Stamkos, basado en jóvenes de nivel medio-alto que han respondido de manera brillante. Quenneville, por su parte, es uno de los tres mejores entrenadores de la liga en la actualidad; campeón con Chicago en 2010 y 2013, sus Blackhawks han sido el equipo más atractivo de los últimos años y, aunque ha dispuesto de grandes talentos a su servicio, buena parte del mérito es suyo por haber proporcionado un entorno adecuado a sus jugadores para que pudieran brillar como lo están haciendo. El factor experiencia, extensible también a los jugadores, decanta este duelo a favor de Joel Quenneville.

Porteros. Ambos porteros han tenido momentos complicados en estos playoffs. El estadounidense Ben Bishop, en su segunda temporada completa como titular en la NHL, se ha convertido en una apuesta fiable para defender la portería de los Lightning y en sus primeros playoffs ha elevado su nivel precisamente tras una derrota; cuanto peor ha sido su actuación y más dudas levantaba su juego mejor ha respondido Bishop en el partido siguiente y en Tampa necesitan que alcance su mejor nivel para tener opciones en la serie. Los problemas de Corey Crawford en la portería de Chicago llegaron al extremo de ser suplente durante buena parte de la eliminatoria de primera ronda ante Nashville, pero una vez recuperó su puesto no lo ha dejado escapar y ha llevado a su equipo a la final con actuaciones firmes y convincentes. Crawford ya llevó a los Blackhawks al título en 2013 y parece estar algo por encima del nivel mostrado por Bishop.

Defensas. Chicago ha tenido problemas en defensa tras la lesión del checo Michal Rozsival y la nula aportación de su sustituto, el veterano finlandés Kimmo Timonen. Kyle Cumiskey y el sueco David Rundblad no han acabado de dar un paso al frente y Joel Quenneville ha optado por jugar muchos minutos con una rotación de solo cuatro defensas, los suecos Niklas Hjalmarsson y Johnny Oduya y Brent Seabrook y, por encima de cualquier otro, el mejor defensa de los playoff (y posiblemente el mejor jugador) Duncan Keith. Keith se ha multiplicado en defensa, ataque y equipos especiales permitiendo a su entrenador llevar a cabo una táctica tan arriesgada con éxito, y, sin lugar a dudas, va a ser una pieza capital si los Blackhawks quieren alzar la Stanley Cup. Por el lado de Tampa, el dúo sueco formado por Victor Hedman, que por fin se ha convertido en un defensa del más alto nivel como se presagiaba cuando fue número dos del draft en 2009, y Anton Stralman lideran la retaguardia con firmeza, pero el resto de defensas no tienen el mismo nivel, y esta puede ser una de las claves de la final, ya que el talento que desplegara la ofensiva de Chicago puede ser demasiado para jugadores como Jason Garrison o el checo Andrej Sustr, por nombrar a dos de ellos, aunque a su favor hay que decir que hasta ahora han sido capaces de dar la talla. Duncan Keith por si solo desnivela este duelo en favor de Chicago.

Delanteros. Más del 80% de los goles de Tampa durante los playoffs han llegado de sus dos mejores líneas: la primera, formada por el finlandés Valtteri Filppula, Alexander Killorn y Steven Stamkos y la segunda, formada por el checo Ondrej Palat, el ruso Nikita Kucherov y el estadounidense Tyler Johnson. Sí estas dos líneas mantienen el nivel no habrá problemas para los Lightning, pero de lo contrario la situación puede complicarse para los de Florida. Chicago, por su parte, tiene hombres importantes en todas sus líneas y su talento en ataque no tiene comparación en la NHL. Hombres como Jonathan Toews, los estadounidenses Patrick Kane y Brandon Saad, Patrick Sharp, el eslovaco Marian Hossa, Brad Richards, Antoine Vermette, Andrew Shaw,… la lista parece no tener fin, y si estos hombres pueden imponerse a los defensas secundarios de Tampa, la final podría decantarse de manera irremisible a favor de los Blachawks.

Mi pronóstico es una serie larga resuelta a favor de Chicago, pero si Tampa es capaz de exprimir sus virtudes, especialmente en ataque, no sería descartable un resultado inverso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *